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Se exponen por primera vez dos tablas del maestro renacentista Juan Rodríguez Solís, de la colección de la Fundación

Miércoles 15 Nov, 2017, 9:24 Juan Rodriguez Solis

La Fundación Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno expondrá hasta el próximo 14 de diciembre dos tablas de Juan Rodríguez Solís, pintor activo en Castilla, León y Zamora en el último tercio del siglo XV y primera mitad del siglo XVI.

La exposición se inauguró ayer con una conferencia a cargo de Leticia Ruiz Gómez, jefe del Departamento de Pintura Española del Renacimiento del Museo Nacional del Prado.

Las tablas, que forman parte de un tríptico cuya tabla central no se conserva, son consideradas por los especialistas obras fundamentales de su producción, por ser las únicas firmadas que se conservan. Se exponen por primera vez al público, aunque son conocidas por fotografía desde finales del siglo XIX, gracias al Archivo Moreno y aparecen publicadas por primera vez en el año 1937 en el Archivo Español de Arte y Arqueología, por Diego Angulo.

La Fundación Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno quiere con ésta muestra acercar al público a éste artista del Renacimiento español, poco conocido y con pocas obras en su haber que se conserven, contribuyendo así su estudio, investigación y difusión.

Esta exposición forma parte del programa de la Fundación Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno para presentar al público los trabajos de catalogación, conservación y restauración de su patrimonio histórico-artístico y su divulgación cultural en beneficio de toda la sociedad.

La exposición podrá visitarse los martes y jueves, del 14 de noviembre al 14 de diciembre, de 17:00 a 19:00h en la sede de la Fundación (General Martínez Campos, 25).

Obras

La presencia de Juan de Flandes en Palencia, siendo el artista predilecto de la Reina Isabel la Católica, hizo que el estilo y trazo de su obra llegara a España cargado de influencias nórdicas, que marcan las obras de sus alumnos directos, tales como Juan de Tejerina, o el Maestro de Palanquinos. A este grupo de pintores perteneció también  Juan Rodríguez de Solís.

En la obra La Virgen del Amparo el pintor sitúa de un lado de la Virgen, un grupo de prelados y monjes bien definidos, y en la otra parte, una mayoría de reyes y personajes de alto rango social. Pueden observarse detalles de la vestimenta cuidadosamente estudiada.

En La Verónica se recuerda el encuentro de Cristo, durante el camino al Calvario, con una mujer que le limpió el rostro y quedó reflejada su Santa faz en el paño. Los matices de blancos y ocres así como el dibujo sutil de los dedos de las manos demuestran especial empeño en subrayar la calidad de esta obra, que es la única firmada por el artista, razón por la cual ha sido tan estudiada por los historiadores a lo largo de los siglos.

Las dos tablas conservan en el reverso, dos escudos nobiliarios de las Casas de Enríquez y Portocarrero.