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La Fundación Tatiana en tiempos del COVID-19

jueves 30 Jul, 2020, 10:25
El año 2020 pasará a la historia por el cambio que supuso en nuestras vidas. El 31 de diciembre de 2019, la Comisión Municipal de Salud y Sanidad de Wuhan (la capital de la provincia de Hubei, en China central) informó de 27 casos de una extraña neumonía con inicio de síntomas el 8 de diciembre, incluyendo siete casos graves. El 7 de enero de 2020, las autoridades chinas identificaron como agente causante del brote un nuevo tipo de virus de la familia Coronaviridae, denominado SARS-CoV-2. Su secuencia genética, compartida por China el 12 de enero, apenas presagiaba entonces sus características excepcionales, que han hecho de este virus el más letal conocido hasta la fecha. Hasta el punto de que ha tenido “escondida” en sus casas durante meses a gran parte de la población mundial para intentar frenar su expansión, lo que ha supuesto un gran revés para la economía mundial, además de la pérdida en vidas humanas.

Su arma más peligrosa, la capacidad de transmitirse entre personas sin que estás muestren ningún síntoma de infección. Por esta característica, su expansión por todo el planeta a gran velocidad ha hecho que, a finales de julio de 2020, siete meses después de ser detectado, el número de infectados en todo el mundo supere los 16 millones y la cifra de fallecidos esté por encima de los 650.000.

En España, el pico máximo de la infección llegó en marzo, con una cifra récord de más de 10.800 infectados el día 20 de ese mes, de los que más de 3.000 se registraron en la Comunidad de Madrid. Con el sistema de salud colapsado, el personal sanitario tenía que enfrentarse al terrible SARS-CoV-2 con gran escasez de equipos de protección individual (EPIs) frente al contagio, lo que ha situado a los sanitarios españoles entre los más contagiados a nivel mundial.

Sensible a esta situación y fiel a su vocación de servicio a la sociedad, la Fundación Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno quiso colaborar en la contención de la pandemia en varios frentes. El más inmediato, proporcionando una de las necesidades más básicas para los sanitarios españoles: equipos de protección que evitaran el contagio del personal en primera línea de “batalla” en hospitales vinculados a la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid, donde se encuentra ubicada la Cátedra en Neurociencia UAM-Fundación Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno creada en 2013, dirigida por la doctora Carmen Cavada.

Protección frente al Covid-19 en hospitales vinculados a la UAM

En marzo, con la crisis sanitaria en pleno apogeo, se gestionó la adquisición de 10.000 mascarillas FFP2 KN95, que se entregaron a los profesionales sanitarios encargados de la asistencia a pacientes infectados por SARS-CoV-2 en las unidades de cuidados intensivos (UCIs) del hospital Universitario La Paz. La llegada de estas mascarillas, a principios de abril, cuando ya el material de protección escaseaba, supuso un gran alivio para los profesionales de las UCIs de La Paz, que los recibieron agradecidos: “¡Muchas gracias de veras! En nombre de los pacientes y del personal que los atiende en la cabecera de la cama. Afortunadamente, desde que se han implementado las medidas de protección adecuadas, la tasa de infección entre profesionales de La Paz ha disminuido de una manera muy importante «.

Muchos de los pacientes hospitalizados en las UCIS requerían intubación, pues una de las peores complicaciones de la infección por SARS-CoV-2 (covid-19) es la insuficiencia respiratoria hipoxémica aguda, que requiere ventilación mecánica. Y es precisamente en el proceso de intubación cuando el personal sanitario está expuesto a un mayor riesgo de contagio con las gotitas cargadas de letales virus que escapan de las vías aéreas de los pacientes infectados.

La empresa británica ONFAB, con sede en Middlewhich, acababa de comercializar una cúpula protectora de plástico que minimizaba ese riesgo. Inventada por el doctor Neil Sahgal, anestesista consultor del Hospital Universitario Aintree, salió al mercado en tan solo ocho días, después de reunirse con ONFAB, un tiempo récord impuesto por la pandemia para un proceso que en condiciones normales lleva más de un año.

CORONAVIRUS CORONAVIRUS2

La BBC recogió en sus noticias la importancia de esta barrera física que inmediatamente fue solicitada por hospitales de distintos países, entre ellos La Paz en Madrid, gracias a la financiación de la Cátedra UAM-Fundación Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno. El 11 de mayo, pocos días después de su puesta en el mercado, llegaron 10 de estas cúpulas protectoras al hospital La Paz. Dos días después, ya estaban instaladas “en los sitios más peligrosos de las UCIs”, reduciendo el peligro de contagio directo de los sanitarios y de otros pacientes de forma indirecta.

 

Ensayo clínico

Si la primera línea de batalla era un lugar preferente para apoyar la lucha contra la pandemia, también era imprescindible, y lo sigue siendo, conseguir medicamentos efectivos para combatir a este virus capaz de atacar a la mayoría de los órganos de los pacientes. Y la Fundación Tatiana quiso prestar su apoyo también en esta importante labor financiando íntegramente, con una dotación cercana a los 116.000 euros, un ensayo clínico en fase IV liderado desde el hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz para evaluar la eficacia y seguridad del tratamiento con ciclosporina A (CsA) asociada al tratamiento estándar, frente al tratamiento estándar sólo en pacientes hospitalizados con infección confirmada por COVID-19.

El ensayo, dirigido por la Dra. Olga Sánchez Pernaute, Jefa Asociada S. Reumatología del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz, evalúa la eficacia del fármaco inmunomodulador ciclosporina A en un nuevo uso, el de disminuir el daño pulmonar y cardiaco asociado a la mortalidad de los pacientes con COVID19. Previamente, el uso compasivo de la Ciclosporina A en pacientes graves durante el mes de marzo apuntaba a una estabilización de la enfermedad con mayor probabilidad de supervivencia, lo que llevó a la puesta en marcha del ensayo para valorar la eficacia de ese nuevo uso.

«La inflamación exagerada es uno de los principales causantes del daño pulmonar en los pacientes con Covid-19. Es decir, los mecanismos que se ponen en marcha para la defensa frente al agresor son desproporcionados en tiempo o en magnitud y la estrategia terapéutica consiste en frenar o regular esa respuesta exagerada”, explicaba a los medios de comunicación que se hicieron eco de la noticia la doctora Olga Sánchez-Pernaute, como Investigadora Principal del ensayo clínico financiado por la Fundación.

Las residencias de mayores, entre las más castigadas

Las residencias de ancianos españolas, públicas, concertadas y privadas, fueron lugares donde el Covid-19 tuvo un gran impacto, con casi 20.000 fallecidos. La detección del virus en estos centros de mayores se convirtió en un objetivo crucial para frenar los contagios.

La Fundación Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno también quiso estar presente en esta necesaria tarea de proteger a nuestros mayores, pilares de la sociedad actual. Y lo hizo proporcionando financiación, junto a otras fundaciones y la Universidad Complutense de Madrid, a la Unidad de Genómica (CAI de Genómica y Proteómica), integrada en la Red de Laboratorios Complutense-Covid, que incorporó a su equipamiento un robot de manejo de líquidos capaz de aumentar y automatizar su capacidad de análisis de muestras por PCR hasta las 1.200 diarias.

“Estos análisis contribuirán a afrontar «con más eficacia» la labor de la Red de laboratorios Complutense-Covid19 en las residencias de mayores para evitar la propagación del virus y mejorar la capacidad de respuesta frente a posibles situaciones de emergencia”, recogía la agencia de noticias Europa Press haciéndose eco de un Comunicado de la Universidad Complutense.

Esta red de laboratorios Covid-19 de la UCM finalizó su actividad de diagnóstico a finales de junio, después de tres meses de trabajo y 25.000 muestras analizadas procedentes de más de 200 residencias de personas mayores de la Comunidad de Madrid. Constituida como una red entre distintos laboratorios de la Facultad de Veterinaria, centro Visavet, Saluvet Innova y el CAI de Genómica, además de dos centros externos: CIEMAT y CNIC, la red aglutinó la participación desinteresada de 101 profesores, investigadores, personal de administración y servicios y alumnos seleccionados entre los 6.000 voluntarios que se ofrecieron al comienzo.

Esta iniciativa mereció el reconocimiento internacional al ser proclamada finalista en el Hackathon EUvsVirus de la UE, con más de 20.000 participantes y 2.000 ideas de lucha contra el COVID-19.

Efectos colaterales: “Las colas del hambre”

Otro de los efectos colaterales de la rápida expansión del SARS-CoV-2 fue el colapso de la economía como consecuencia del confinamiento obligado para frenar la curva de contagios. Muchas personas perdieron sus empleos o vieron reducidos drásticamente sus ingresos, lo que llevo a muchas familias a recurrir a la ayuda de comedores sociales. Los comedores se quedaron pronto sin existencias ante el cada vez más elevado número de usuarios nuevos que guardaban su turno para recibir alimentos en las denominadas “colas del hambre”.

La Fundación Tatiana recibió varias peticiones de ayuda urgente de algunos comedores sociales de Madrid desbordados durante los meses de confinamiento. La Parroquia San Ramón Nonnato en Vallecas solicitó ayuda para la compra de alimentos y electrodomésticos destinados a la cocina del comedor que permitieran hacer frente a la avalancha. La Fundación Tajamar también recibió ayuda para el reparto de comida a más de mil familias en Vallecas y alrededores. Igual que la Parroquia de Santa Cristina y Santa Margarita, en el Paseo de Extremadura, que necesitó ayuda económica para poder seguir la compra y reparto creciente de alimentos.

“No te conozco, pero estoy aquí”

El aislamiento extremo de muchos pacientes ingresados en los hospitales fue otra de las terribles secuelas de esta pandemia sin precedentes. Para paliar esta situación, un grupo de 30 jóvenes de la III promoción del Programa “Young Civic Leaders”, impulsado por la Fundación Tatiana Pérez de Guzmán El Bueno, puso en marcha la iniciativa “No te conozco pero aquí estoy”, con el fin de facilitar labores de acompañamiento.

Los jóvenes de la Fundación Tatiana Pérez, pertenecientes a diferentes sectores profesionales, promovieron relaciones de acompañamiento a través de cartas de apoyo muy sencillas. Bastaba con escribir un mail a noteconozcoperoaquiestoy@gmail.com. Precisamente la frase “No te conozco, pero aquí estoy” encabezaba los mensajes, a los que se unía algún poema, oración, dibujos, o cualquier otra iniciativa, con una extensión máxima de 500 palabras. Los jóvenes de la Fundación se encargaron de imprimirlos y hacerlos llegar a los pacientes que más lo necesitaban en los hospitales. La iniciativa contó con un canal en la red Instagram y de ella se hicieron eco algunos medios, como La Sexta.

La frase “mucha gente pequeña en lugares pequeños haciendo cosas pequeñas pueden cambiar el mundo”, atribuida al periodista uruguayo Eduardo Galeano, empeñado en lograr un mundo mejor, se convirtió en inspiración para los Yung Civic Leaders de la Fundación durante todo este tiempo. En la web www.noteconozcopero.org se recibieron 1.865 solicitudes que se materializaron en 6.000 cartas.

Al proyecto se sumaron también casi un centenar de sanitarios colaboradores y se ha podido implantar en 5 hospitales y 6 residencias de mayores, donde se introdujeron a diario las cartas en las bandejas de las comidas. Todo de forma anónima y con el único objetivo de aliviar la soledad, mitigar el sufrimiento de los enfermos y conectar a las personas confinadas en sus casas con los enfermos que lo necesitan mediante cartas cargadas de buenos sentimientos.